Desde que me hice consciente de mis privilegios como responsabilidades implícitas hacia mi entorno decidí trabajar para deconstruir estructuras de poder que tergiversan el potencial humano para el cuidado. Con el andar, la construcción de mi identidad, vocación y visión me hacen portador de recursos para movilizar desde el ejemplo y el diálogo transformaciones culturales profundas. Por eso, he orientado mis capacidades al diseño y enseñanza de prácticas que construyan o cuiden formas de retornar valor a los territorios y sus comunidades. Resultando en un proyecto profesional con el cual diseño estrategias y herramientas que permitan a proyectos, empresas y personas cooperar para construir más responsablemente nuestro mundo.
Ser cambio
El crecimiento y formación que este proyecto ha requerido de mí como persona está enriquecido por deconstrucciones y desaprendizajes. De ello reconozco que la productividad y la creación de valor se basan en aprender, cooperar y compartir. A través de mi experiencia me he ido convenciendo cada vez más de que la pedagogía tiene el potencial para intervenir directamente en la cultura. Y de que, con el tratamiento adecuado, la educación es el quehacer con más oportunidades para contribuir al desarrollo y bienestar de comunidades enteras.